Hoy me sorprendí pensando que me encantaría poder vivir muchas vidas.
Vivir en un pequeño pueblo francés en mitad de los pirineos, tener caballos, huerto, y un hombre a mi lado. Con montañas exuberantes y tiempo para leer, pintar, escribir. Ir siempre con ropa cómoda, fresca en verano y muy caliente en invierno. Tomar una taza de chocolate frente la chimenea y hacer el amor sintiendo el calor de las llamas en mi espalda. Amanecer con el sol y tomar el café leyendo un libro en el patio.
Viviría también en una capital, con teatros, cines, restaurantes y fiestas privadas. Calzada con tacon y modelitos que realzen mi figura, bien maquillada, poquito pero lo justo, y cada día con peinado diferente. Con un trabajo interesante, reuniones interesantes, y gran vida social.
Viviría con la mochila siempre preparada, dispuesta a viajar por el mundo, siempre para ayudar a asociaciones o ONG. Descubriendo la manera de vivir de muchas culturas, y conociendo hombres increíbles con los que compartir amor y placeres.
Viviría en una casa de campo con mis niños, que tendrían una vida llena de aventuras y el bienestar y seguridad de la familia. Tendría un feliz matrimonio que duraría toda la vida, y veríamos juntos y felices crecer nuestros hijos y nuestros nietos. Moriríamos tras una vida de amor puro, respeto y complicidad.
Todas esas vidas, podrían ser una? pueden ser todas en una sola? Querría yo eso? O eso sería posible? Podría escoger solamente una y renunciar a todas las demás? Querría esa renuncia? Me llenaría solamente una de esas vidas?
Tal vez la plenitud sería tener una y vivirla al completo, pero eso ya no va a poder ser, hay muchas cosas de esas vidas que no se pueden dar. Hay ya un problema de planteamiento incluso.
Mi vida, no se si se ha ido dando, o escogí yo siempre. Tenemos deseos y anhelos propios que van marcando nuestras decisiones y esas son las que escribirán nuestro guión. Pero casi nunca lo hacemos con la perspectiva de loda la película, solamente nos centramos en el capítulo que estamos transitando en el momento.
Si pudieras escoger? Si a los 19, por poner una edad, te dieran a escoger el tipo de vida que quieres, sabrías qué decir? Lo sabría yo a mis 39? Creo que no. Y creo que no importa.
Se que tendré que renunciar a algunas cosas, pero no será a todo. Y seguro podré vivir todas esas vidas en una. Porque todas esas vidas soy yo, y porque las vidas las forman etapas, fines de semana, incluso proyecciones de futuro. Y se, que aunque no las viviré, algunas de esas vidas, han sido en mi. Con deseos que se han materializado en mis hijos, en mis estudios, en mis amigas, en mis amores, en los lugares que viví y viviré, en los trabajos que hice y haré.
Me llena de gozo pensar que eso es así, y que aún hay muchos capítulos de vidas, en mi vida, por escribir.
Alguna vez cometí el error de entregarme a alguien? Creo que no. Sí me entregué a alguien, pero no fue un error. Porque me entregué a mi misma.
Mi vida compartida en pedazos
dimarts, 13 d’agost del 2019
La vida asoma entre las ramas
Las mejores decisiones suelen ser las más difíciles de tomar. Ahun no he sabido de la existencia de una fórmula para la toma de decisiones, observo mi alrededor y tampoco detectó un patrón.
Estoy caminando por encima de una telaraña de amores, los amores que nos brindamos las amistades puras. Y para mí puras son solamente unas, aquellas que dan de una manera generosa. Los hilos que forman mi red son finos, a penas un milímetro que ni se ve. Como mis amistades que durante meses/años han podido pasar como inexistentes.
Sinceramente no se muy bien como ha pasado, solamente se que he caminado estos 39 años de vida siempre igual. Con el corazón. He sentido todo intensamente y igual de intensamente lo he analizado.
Hace años me prometí algo que he cumplido por autocuidado. Quería vivir, me entregaba a la vida, pero, siempre hay un pero. Mi vida sería interesante pero no guión de un drama.
Las experiencias que vivo me dan felicidad, amor, dolor, frustración, miedo, de todo. Pero nunca llego al punto de perderme en el drama.
Vivimos en una sociedad que parece la versión 2.0 de la época del romanticismo en que se suicidaba por amor hasta el apuntador. Vivimos en la era de la emoción, de vivir el turismo, el consumo a través de la experiencia, la emoción. Y ésto, es muy peligroso. Los niveles de medicalizacion hoy día son muy elevados, mucho.
Y esque me parece que tenemos intolerancia a la vida. Siempre han pasado cosas, siempre han habido amores y desamores, jefes/compañer@s malnacido, siempre.
Que nos pasa ahora? Buscamos remedios exprés, buscamos y anhelamos. Cuando solamente tenemos que seguir, da igual hacia donde, solo tomemos la fortaleza del camino y de cada respiración.
Las decisiones más valientes no se cuales son ni hacia dónde te llevan, eso realmente importa? Podemos saberlo? Lo que si importa es que estoy tomándola, estoy arriesgando, viviendo, comprometiéndome conmigo y con la vida.
Sin siquiera ser conscientes de ello, buscamos la seguridad de una vida que se enmarque en unos cánones, los cánones de nuestro ideario de vida para los más osados, y los cánones sociales actuales para la mayoría. Y lo peor esque vivimos sin mirar la seguridad que nos aportará mayor bienestar. La de aceptar que las cosas son como són, la de conformarnos con la vida, conforme vaya sucediendo.
Mis emociones, las de los demás, mis decisiones, las de los demás, mis neuras, las de los demás. Casi siempre ésto tan lógico y normal no lo toleramos y vivimos con enfado egoísta e inmaduro, porque las cosas no son como yo esperaba, o como quiero, porque no son fáciles, porque me complican la vida, me dañan, me confunden, me.... En esa madeja de desencanto en la vida, estamos olvidando lo más importante. Nosotros lo somos por nosotros, pero también lo somos con respecto a los demás.
Decisiones pequeñas de ayer han hecho posible decisiones grandes de ahora. Y así seguirá la rueda de mi vida. Y mientras, la vida asoma entre las ramas, y yo decido verla, y también a las ramas. Todo es, y todo es correcto para mi. Y para ti?
Estoy caminando por encima de una telaraña de amores, los amores que nos brindamos las amistades puras. Y para mí puras son solamente unas, aquellas que dan de una manera generosa. Los hilos que forman mi red son finos, a penas un milímetro que ni se ve. Como mis amistades que durante meses/años han podido pasar como inexistentes.
Sinceramente no se muy bien como ha pasado, solamente se que he caminado estos 39 años de vida siempre igual. Con el corazón. He sentido todo intensamente y igual de intensamente lo he analizado.
Hace años me prometí algo que he cumplido por autocuidado. Quería vivir, me entregaba a la vida, pero, siempre hay un pero. Mi vida sería interesante pero no guión de un drama.
Las experiencias que vivo me dan felicidad, amor, dolor, frustración, miedo, de todo. Pero nunca llego al punto de perderme en el drama.
Vivimos en una sociedad que parece la versión 2.0 de la época del romanticismo en que se suicidaba por amor hasta el apuntador. Vivimos en la era de la emoción, de vivir el turismo, el consumo a través de la experiencia, la emoción. Y ésto, es muy peligroso. Los niveles de medicalizacion hoy día son muy elevados, mucho.
Y esque me parece que tenemos intolerancia a la vida. Siempre han pasado cosas, siempre han habido amores y desamores, jefes/compañer@s malnacido, siempre.
Que nos pasa ahora? Buscamos remedios exprés, buscamos y anhelamos. Cuando solamente tenemos que seguir, da igual hacia donde, solo tomemos la fortaleza del camino y de cada respiración.
Las decisiones más valientes no se cuales son ni hacia dónde te llevan, eso realmente importa? Podemos saberlo? Lo que si importa es que estoy tomándola, estoy arriesgando, viviendo, comprometiéndome conmigo y con la vida.
Sin siquiera ser conscientes de ello, buscamos la seguridad de una vida que se enmarque en unos cánones, los cánones de nuestro ideario de vida para los más osados, y los cánones sociales actuales para la mayoría. Y lo peor esque vivimos sin mirar la seguridad que nos aportará mayor bienestar. La de aceptar que las cosas son como són, la de conformarnos con la vida, conforme vaya sucediendo.
Mis emociones, las de los demás, mis decisiones, las de los demás, mis neuras, las de los demás. Casi siempre ésto tan lógico y normal no lo toleramos y vivimos con enfado egoísta e inmaduro, porque las cosas no son como yo esperaba, o como quiero, porque no son fáciles, porque me complican la vida, me dañan, me confunden, me.... En esa madeja de desencanto en la vida, estamos olvidando lo más importante. Nosotros lo somos por nosotros, pero también lo somos con respecto a los demás.
Decisiones pequeñas de ayer han hecho posible decisiones grandes de ahora. Y así seguirá la rueda de mi vida. Y mientras, la vida asoma entre las ramas, y yo decido verla, y también a las ramas. Todo es, y todo es correcto para mi. Y para ti?
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