Mi vida compartida en pedazos

dimarts, 13 d’agost del 2019

Muchas vidas

Hoy me sorprendí pensando que me encantaría poder vivir muchas vidas.

Vivir en un pequeño pueblo francés en mitad de los pirineos, tener caballos, huerto, y un hombre a mi lado. Con montañas exuberantes y tiempo para leer, pintar, escribir. Ir siempre con ropa cómoda, fresca en verano y muy caliente en invierno. Tomar una taza de chocolate frente la chimenea y hacer el amor sintiendo el calor de las llamas en mi espalda. Amanecer con el sol y tomar el café leyendo un libro en el patio.

Viviría también en una capital, con teatros, cines, restaurantes y fiestas privadas. Calzada con tacon y modelitos que realzen mi figura, bien maquillada, poquito pero lo justo, y cada día con peinado diferente. Con un trabajo interesante, reuniones interesantes, y gran vida social.

Viviría con la mochila siempre preparada, dispuesta a viajar por el mundo, siempre para ayudar a asociaciones o ONG. Descubriendo la manera de vivir de muchas culturas, y conociendo hombres increíbles con los que compartir amor y placeres.

Viviría en una casa de campo con mis niños, que tendrían una vida llena de aventuras y el bienestar y seguridad de la familia. Tendría un feliz matrimonio que duraría toda la vida, y veríamos juntos y felices crecer nuestros hijos y nuestros nietos. Moriríamos tras una vida de amor puro, respeto y complicidad.

Todas esas vidas, podrían ser una? pueden ser todas en una sola? Querría yo eso? O eso sería posible? Podría escoger solamente una y renunciar a todas las demás? Querría esa renuncia? Me llenaría solamente una de esas vidas?

Tal vez la plenitud sería tener una y vivirla al completo, pero eso ya no va a poder ser, hay muchas cosas de esas vidas que no se pueden dar. Hay ya un problema de planteamiento incluso.

Mi vida, no se si se ha ido dando, o escogí yo siempre. Tenemos deseos y anhelos propios que van marcando nuestras decisiones y esas son las que escribirán nuestro guión. Pero casi nunca lo hacemos con la perspectiva de loda la película, solamente nos centramos en el capítulo que estamos transitando en el momento.

Si pudieras escoger? Si a los 19, por poner una edad, te dieran a escoger el tipo de vida que quieres, sabrías qué decir? Lo sabría yo a mis 39? Creo que no. Y creo que no importa.

Se que tendré que renunciar a algunas cosas, pero no será a todo. Y seguro podré vivir todas esas vidas en una. Porque todas esas vidas soy yo, y porque las vidas las forman etapas, fines de semana, incluso proyecciones de futuro. Y se, que aunque no las viviré, algunas de esas vidas, han sido en mi. Con deseos que se han materializado en mis hijos, en mis estudios, en mis amigas, en mis amores, en los lugares que viví y viviré, en los trabajos que hice y haré.

Me llena de gozo pensar que eso es así, y que aún hay muchos capítulos de vidas, en mi vida, por escribir.

Alguna vez cometí el error de entregarme a alguien? Creo que no. Sí me entregué a alguien, pero no fue un error. Porque me entregué a mi misma.

La vida asoma entre las ramas

Las mejores decisiones suelen ser las más difíciles de tomar. Ahun no he sabido de la existencia de una fórmula para la toma de decisiones, observo mi alrededor y tampoco detectó un patrón.

Estoy caminando por encima de una telaraña de amores, los amores que nos brindamos las amistades puras. Y para mí puras son solamente unas, aquellas que dan de una manera generosa. Los hilos que forman mi red son finos, a penas un milímetro que ni se ve. Como mis amistades que durante meses/años han podido pasar como inexistentes.

Sinceramente no se muy bien como ha pasado, solamente se que he caminado estos 39 años de vida siempre igual. Con el corazón. He sentido todo intensamente y igual de intensamente lo he analizado.

Hace años me prometí algo que he cumplido por autocuidado. Quería vivir, me entregaba a la vida, pero, siempre hay un pero. Mi vida sería interesante pero no guión de un drama.

Las experiencias que vivo me dan felicidad, amor, dolor, frustración, miedo, de todo. Pero nunca llego al punto de perderme en el drama.

Vivimos en una sociedad que parece la versión 2.0 de la época del romanticismo en que se suicidaba por amor hasta el apuntador. Vivimos en la era de la emoción, de vivir el turismo, el consumo a través de la experiencia, la emoción. Y ésto, es muy peligroso. Los niveles de medicalizacion hoy día son muy elevados, mucho.

Y esque me parece que tenemos intolerancia a la vida. Siempre han pasado cosas, siempre han habido amores y desamores, jefes/compañer@s malnacido, siempre.

Que nos pasa ahora? Buscamos remedios exprés, buscamos y anhelamos. Cuando solamente tenemos que seguir, da igual hacia donde, solo tomemos la fortaleza del camino y de cada respiración.

Las decisiones más valientes no se cuales son ni hacia dónde te llevan, eso realmente importa? Podemos saberlo? Lo que si importa es que estoy tomándola, estoy arriesgando, viviendo, comprometiéndome conmigo y con la vida.

Sin siquiera ser conscientes de ello, buscamos la seguridad de una vida que se enmarque en unos cánones, los cánones de nuestro ideario de vida para los más osados, y los cánones sociales actuales para la mayoría. Y lo peor esque vivimos sin mirar la seguridad que nos aportará mayor bienestar. La de aceptar que las cosas son como són, la de conformarnos con la vida, conforme vaya sucediendo.

Mis emociones, las de los demás, mis decisiones, las de los demás, mis neuras, las de los demás. Casi siempre ésto tan lógico y normal no lo toleramos y vivimos con enfado egoísta e inmaduro, porque las cosas no son como yo esperaba, o como quiero, porque no son fáciles, porque me complican la vida, me dañan, me confunden, me.... En esa madeja de desencanto en la vida, estamos olvidando lo más importante. Nosotros lo somos por nosotros, pero también lo somos con respecto a los demás.

Decisiones pequeñas de ayer han hecho posible decisiones grandes de ahora. Y así seguirá la rueda de mi vida. Y mientras, la vida asoma entre las ramas, y yo decido verla, y también a las ramas. Todo es, y todo es correcto para mi. Y para ti?

dimarts, 18 de juny del 2019

En Hawai una araña sonríe

En Hawai vive la única araña en el mundo que sonríe. Y no debe ser casualidad. Para la filosofía Huna que es la base de las relaciones y el desarrollo individual del Hawai solo hay un pecado. Hacer daño. Pero el grado más elevado de pecado es hacerte daño a ti mismo.

Tal vez no te suene el Huna, pero seguro que si te suena el Ho'oponopono. Pues bien, el Ho'oponopono es una pequeña parte de Huna y además tal y como lo estamos viendo en occidente no es como se originó en Hawai.

En las frases de Ho'oponopono decimos perdóname, te amo, lo siento y gracias. Hay reconocimiento, redención y gratitud. Pero lo que más Le cuesta a la gente, es el perdonar. Cuantas veces me han dicho que No. Que no pueden hacerlo, pedir perdon a la persona que te ha dañado o te daña. Pero quien practica bien ho'oponopono sabe que el perdoname te lo dices a ti.

El mayor pecado para el Huna es causarte dolor. Como? Con malos pensamientos, malos sentimientos, malas acciones.

Hacer daño a los demás es también pecado. Aunque el dolor se haya causado involuntariamente. Pero la base, es que antes de dañar a otro. Para haber podido dañar a otro, antes te has dañado a ti.

dimecres, 12 de juny del 2019

Agua limpia

La transparència del agua limpia se puede comparar a la paz de espíritu. Si no hay sosiego en tu mente, templanza en tu alma y coherencia en tu acción tenemos turvia el agua y sucia la conciencia.
Un Calanchoe crece en un entorno hostil. La virtud humana puede también hacerlo, rodeados de mediocridad, egoísmo, miedo y inseguridad crece la persona templada, valiente y despierta.
En el sitio menos esperado y el momento menos buscado, la vida me da la oportunidad de saludar un alma linda, pequeña y alegre que quedó entre dos mundos. Solo quiere jugar y ahora podrá hacerlo libre y plena.

Abrazo juguetón lleno de energía amorosa.

La primera vez que acompañé a alguien a morir

Hoy quiero escribir sobre cómo fue que empezó todo. Claro todo tiene un origen y no es el que explicaré aquí ahora, sino que todo empieza en todos mis años de vida. De niña meditativa, desde joven interesada por la cábala, el kybalion y el Busdismo. Provengo de allí, de meses como paciente en el Reiki y las Flores de Bach. Pero de esos orígenes otro día escribiré. Hoy quisiera contar cómo empecé con la Tanatologia.

Y digo la Tanatologia porque eso es lo que hago. Y es en lo que me formado después de año y medio pasándome cosas como ésta.

Hace ya bastantes años, tal vez 6 estaba en la tienda de La Tribu de Mamá, una tienda en que vendían cosas para la crianza, lactancia, embarazo... Todo bio, hecho a mano y muy bonito. Era un lugar en el que me sentía realmente a gusto y en el que a menudo hacía alguna parada en mis paseos con mi pequeña. La chica que lo creó me encantaba, mujer valiente, creativa, y de eterna sonrisa.

Aquel día pasó algo importante en mi vida y que me puso a prueba, sobretodo para conmigo misma.

Normalmente soy persona discreta, pero aquel día no lo fui. La encargada de la tienda hablaba con una amiga/clienta sobre una tercera chica: "Su madre está mal, parece ser que se está muriendo".

Sólo escuché eso y al marcharme, pretendía irme como siempre, pero mis pies no se movían del suelo. Y allí estaba yo, callada, delante de ella, sabiendo lo que quería decir y sin atreverme a hacerlo. "Cómo le voy a decir esto, se va a pensar que estoy loca y que me meto donde no me llaman". Tal vez fue un minuto pero a mi se me hizo eterno.

Finalmente, no se si cómo, me atreví a balbucear algo parecido a esto:

 - He escuchado que se está muriendo alguien?
 - Si- dijo ella-la madre de una amiga y lo están pasando muy mal, está sufriendo mucho.
- Creo que puedo ayudarla, si quieres díselo y le pasas mi número si ella lo quiere.

Ella no me preguntó nada, no dijo nada, solo hizo que si con la cabeza y su dulce mirada. Gracias a eso, a su reacción, no me sentí mal por entrometerme en algo tan intimo y personal. Ya había conseguido lo más difícil, romper el hielo y ponerme a disposición. Jamás había intervenido con personas cercanas a la muerte. Si con seres fallecidos que necesitaban ayuda. Con personas que habían perdido a alguien. Pero ésto no y lo mejor es que no me puse límites, mente, ni juicio. Simplemente me escuché y me hice caso. Me respeté.

No recuerdo cuanto pasó hasta que recibí su WhatsApp. Era la hija de la señora que estaba tan enferma. Solamente la conocía de pocos encuentros ocasionales, sin embargo, no hizo falta nada para que la comunicación fluyera. Sólo había un propósito, el bienestar de alguien amado y no hay nada más grande que eso.

Tampoco recuerdo cuantos días pasaron hasta que su madre marchó, pero si recuerdo que se entregó al proceso de acompañamiento sin reservas. Le pintó un cuadro precioso a su madre y siguió alguna indicación más que le pude transmitir gracias a que su madre también estaba entregada al buen morir, a morir en paz. Así estuvimos unos días, con comunicación diaria vía WhatsApp, en ningún momento vi a su madre personalmente, no es necesario, incluso es más fácil así, puesto que toda la interacción es alma a alma, sin interferencias.

Las enfermeras no lo podían creer. Su evolución tan desesperanzadora, de dolor y sufrimiento que ni los medicamentos paliativos hacían efecto cambiaron en cuanto dejó de sentir miedo a morir. El avance fulminante de una enfermedad que la destrozada por dentro, hacía prever una muerte dolorosa, pero algo había cambiado. Sin explicación aparente, el sufrimiento había remitido, también los derrames y a los pocos días moría sin sufrimiento.

Una noche M me escribió, le sabía mal puesto que sabía que tenia una niña pequeña y no quería molestar. Siempre tan cuidadosa del otro. Y yo agradecí su atención, pero era momento de estar por ella. Su madre había hecho un cambio, algo estaba sucediendo. No me puse nerviosa, pareciera que lo hubiera hecho toda la vida. Hay cosas que no se pueden enseñar, o al menos en mi caso no hizo falta que nadie me enseñara lo que tenia que hacer ni cómo hacerlo. Era algo integrado en mi, igual que al acompañar o liberar a personas ya fallecidas a pasar a la luz. Sin dudarlo ni perder tiempo me conecté con su madre, había llegado el momento. Estaba bien, un poco asustada, pedí un amoroso acompañamiento y un gran ser de luz la vino a buscar. Pude ver como se marchaba en paz. M. estuvo con ella en todo momento y tomada de la mano la sintió partir.

Me emocioné, aún lo hago al recordarlo. Sentí una gran paz. Y también una gran alegría porque había muerto sin dolor.

Esa noche lloré de pura compasión. De pura paz interior y entrega.

No entendía qué había pasado, cómo había sucedido pero eso no importaba.

Al la mañana siguiente, justo al pasar delante del tanatorio del pueblo, una mariposa blanca se acercó a mi y pareciera que era ella que me sonreía ligera y libre. Hija y madre estaban en paz, en proceso de duelo M. pero con el consuelo que se siente en el alma de la muerte sin sufrimiento y en paz.

Desde entonces me entregué plenamente. Y sigo a disposición cada día. Es de las cosas más bonitas que he sentido, es indescriptible. Y me da mucha paz.

diumenge, 2 de juny del 2019

Sóc arbre / Soy árbol

Hacía mucho tiempo que no compartía cuadros por aquí, cuadros de aquellos que te liberan el alma y te reconecta a la fuente nada más mirarlos y respirar.

Éste árbol / persona, hace tiempo que lo pinté y me acompaña. Ha pasado mucho, he superado mucho, he enfrentado mucho, sobretodo y ante todo conmigo misma.

Al fin y al cabo, nosotr@s mism@s somos nuestros mayores enemig@s o aliad@s.

Aquí os lo dejo, un árbol frondoso, al que se le han de ir podando ramas de vez en cuando, abonando su tierra y cuidando sus raíces, su tronco y sus frutos.

dijous, 30 de maig del 2019

Con mucho respeto

Hoy quisiera escribir sobre la partida del padre de mi amiga.

Pero ahora que me encuentro ante la página en blanco, unos nervios me invaden el estómago. Es como una sensación de decoro hacia mi amiga, hacia su padre, hacia lo sagrado del momento. No resulta tan fácil escribir sobre ésto, sobre cómo continuó la historia de mi amiga y su padre.
Realmente siento que qué derecho tengo yo a contar ésta vivencia tan y tan íntima.
 Conecto con mis adentros y pido permiso para compartir siento más calma. Tengo permiso. Y a la vez tengo ganas de llorar por sentir la gran generosidad de éste ser.

Como os dije, el padre de mi amiga tenía angustia porque sabía que le llegaba su hora y no quería despedirse, sobretodo de sus nietos. Però rápido se entregó al amor y puso sus manos palma arriba para recibir el apoyo de aquellos que no vemos pero que nos protegen si se lo pedimos. Algunos le dirán Ángeles, otros seres de luz, otros Santos. No importa el nombre, importa la esencia. Y lo que importa és que estuvo con él otorgándole la plenitud y seguridad que necesitaba para poder despedirse de su familia y de un gran amigo, al que parecía estar esperando.

Todos tuvieron tiempo de hablarle en silencio, desde dentro, y decirle todo lo que solo en momentos así gozamos decir. Y él pudo regalar su sonrisa a su hija y pudo recibir la visita de su amigo.

Dos días después de la primera visita, el dolor físico, el malestar y el miedo dió pasó a la paz y por fin marchó tranquilo, dormido, en paz. Y también así se quedó su familia con su proceso de duelo, pero desde la certeza de la muerte serena y sobretodo no dolorosa físicamente de su padre.

Gracias infinitas por la oportunidad de formar parte. Respeto y decoro infinito.

diumenge, 26 de maig del 2019

Experiencia cercana a la muerte

En Enero, el día 2 de este año estrenamos el período con una llamada de madrugada. Sabéis lo que eso significa. Si he tenido momentos en que he notado el paso de la maduración como persona de niña a adulta, ésta es una. Saber que la llamada de madrugada no será la de una amiga que te quiere contar, la de un novio o la de una broma en noche de juerga. Es mucho peor, es porque algo grave está pasando. Y así fue en aquella ocasión. Se llevaban a mi padre al hospital. Salía de casa en la cuerda floja y una vez allí entraba directo a quirofano. la operación se separa larga Noemí intenta dormir. Y si, intenté dormir, y en medio de un ligero sueño, allí estaba mi padre, que respondió a una tenue llamada mía. Que tenía ganas de irse me dijo, y que estaba cansado que después tantos años de dura vida laboral, ahora llevara ya 5 años con unos dolores que le tenían postrado en el sofá. Sobre ésto os hablo otro día. Recuerdo que no lloré, comprendí perfectamente a qué se refería pero le pregunté por sus niet@s y le pedí esperanza y fortaleza. Él, hombre alegre y luchador no tardó ni medio segundo en conectar de nuevo con la vida. Y aquí lo tenemos disfrutando de su vida, aunque no sea de momento todo lo plena que él merece. Y es que mi padre tuvo la opción de escoger, no le "tocaba" pero tuvo la opción y decidió vivir. Días después cuando él ya estaba fuera de peligro me contaron que estuvo muerto en el quirofano y la recuperación sería muy lenta. Los médicos sufrieron porque dicen literalmente, que lo retornaron del otro lado. Qué gran trabajo hicieron los médicos en la operación. Gracias gracias gracias. Y qué decisión tomó mi querido padre. Gracias gracias y mil gracias por no privarnos de tu compañía.

Acompañando al padre de una amiga en su tránsito

En estos momentos, el del proceso de morir. Uno de los más importantes de tod@s nosotr@s,si no el que más. Unos días atrás una buena amiga me contestó a la pregunta común de cómo estás, con una respuesta muy probable a la vez que inesperada, siempre inesperada. Mi padre tiene cáncer y ya no se puede hacer nada. Siempre es una mala noticia sin embargo tengo el consuelo de saber que el buen morir lo hace todo más plácido y menos traumatico. Así que a pesar de conocer sobradamente el escepticismo de mi amiga, le conté sobre mi mediación con aquellos que atraviesan éste momento decisivo, la persona que parte y su familia. Hace dos días contacté con él y me habló sobre su angustia. No hablamos el mismo idioma sin embargo eso no importó. El lenguaje del alma no sabe de idiomas. Tras un largo contacto con él comuniqué a mi amiga algunas indicaciones y elsentir de su padre. Le sentó muy bien saber que comenzaba a estar más tranquilo y sin miedo para el momento que Le tocaría vivir en breve. Y esque no hay nada peor como lo desconocido.