Mi vida compartida en pedazos

diumenge, 26 de maig del 2019

Experiencia cercana a la muerte

En Enero, el día 2 de este año estrenamos el período con una llamada de madrugada. Sabéis lo que eso significa. Si he tenido momentos en que he notado el paso de la maduración como persona de niña a adulta, ésta es una. Saber que la llamada de madrugada no será la de una amiga que te quiere contar, la de un novio o la de una broma en noche de juerga. Es mucho peor, es porque algo grave está pasando. Y así fue en aquella ocasión. Se llevaban a mi padre al hospital. Salía de casa en la cuerda floja y una vez allí entraba directo a quirofano. la operación se separa larga Noemí intenta dormir. Y si, intenté dormir, y en medio de un ligero sueño, allí estaba mi padre, que respondió a una tenue llamada mía. Que tenía ganas de irse me dijo, y que estaba cansado que después tantos años de dura vida laboral, ahora llevara ya 5 años con unos dolores que le tenían postrado en el sofá. Sobre ésto os hablo otro día. Recuerdo que no lloré, comprendí perfectamente a qué se refería pero le pregunté por sus niet@s y le pedí esperanza y fortaleza. Él, hombre alegre y luchador no tardó ni medio segundo en conectar de nuevo con la vida. Y aquí lo tenemos disfrutando de su vida, aunque no sea de momento todo lo plena que él merece. Y es que mi padre tuvo la opción de escoger, no le "tocaba" pero tuvo la opción y decidió vivir. Días después cuando él ya estaba fuera de peligro me contaron que estuvo muerto en el quirofano y la recuperación sería muy lenta. Los médicos sufrieron porque dicen literalmente, que lo retornaron del otro lado. Qué gran trabajo hicieron los médicos en la operación. Gracias gracias gracias. Y qué decisión tomó mi querido padre. Gracias gracias y mil gracias por no privarnos de tu compañía.